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Solución Peróxido

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Cuadro comparativo entre peróxido de hidrógeno y compuestos clorados

Peróxido de hidrógeno Compuestos clorados
Homogeneidad en la distribución del producto Alta De media a baja
Posibilidad de medición
Sobredosificación Inocuo Nocivo
Olor a la dosis de aplicación Inodoro
Depósitos de calcio Disminuyen Aumentan
Actividad en presencia de materia orgánica Buena Buena
Carcinogenicidad Nula Alta
Cinética de actuación Muy rápida Lenta

El  peróxido de hidrógeno es el único agente germicida compuesta sólo de agua y oxígeno. Al igual que la capa de ozono, mata organismos patógenos por oxidación. El peróxido de hidrógeno está considerado el desinfectante natural más seguro. Mata a los microorganismos por oxidación, lo que puede ser descrito como un proceso de quema controlada. Cuando el peróxido de hidrógeno reacciona con material orgánico, éste se descompone en oxígeno y agua.

Esta molécula tiene unas características que la hacen un buen desinfectante: es un producto con un gran poder oxidante, lo que le hace muy reactivo frente a la materia orgánica, y por tanto le dan un amplio rango de acción frente a microorganismos: tiene buen poder bactericida, virucida, e incluso esporicida. Los microorganismos anaerobios son incluso más sensibles a la acción de estos productos, dado que no son capaces de sintetizar la catalasa, una enzima que puede descomponer el peróxido.
Este gran poder oxidante garantiza una rápida velocidad de acción, aunque precisa, debido a esta misma característica, que en su formulación se añadan productos que lo estabilicen.

Mecanismo de acción

Su mecanismo de acción consiste en la oxidación de los grupos sulfhidrilo y los dobles enlaces de los enzimas de las bacterias, provocando una modificación conformacional de las proteínas que forman dichos enzimas, con la perdida de su función, y por lo tanto, la muerte celular. A nivel de virus puede trasladar esta capacidad de desnaturalización de las proteínas actuando sobre las de la cápside, para que posteriormente pueda actuar sobre el material genético del virus. A nivel de esporas el peróxido puede trasladar su poder oxidante a la desorganización del ácido dipocolínico, la molécula que da la capacidad de resistencia tan importante a las formas vegetativas de estas esporas.

Uso en granja

Como hemos comentado, al uso del peróxido como agente desinfectante, hay que añadirle otra ventaja: la de la limpieza. El peróxido de hidrógeno se muestra muy efectivo para la desincrustación, limpieza y mantenimiento de ésta, en conducciones y sistemas de distribución de agua.

A menudo, en las instalaciones de una granja, debido a la entrada de aguas de pozos u otro tipo de fuentes poco controlados, debido al uso de medicación a través del agua, o simplemente, debido a una estructura y unos materiales que favorezcan los depósitos de partículas, se generan puntos donde la acumulación de materia orgánica facilita la multiplicación de los microorganismos. Estos puntos son puntos importantes a combatir dado que en ellos se da la multiplicación de patógenos que, escondidos bajo este biofilm, no reaccionan con los desinfectantes habituales, y pueden reinfectar el agua que suministramos a los animales.

El peróxido de hidrogeno facilita la disolución de algunas sales, evita su precipitación, e incluso, debido a la liberación de oxigeno por parte del peróxido, causa un burbujeo que tiene un efecto de limpieza mecánica sobre las superficies.

Este efecto de limpieza es tan intenso que en las instalaciones donde se aplica, inicialmente suelen darse problemas de obstrucción de bebederos y puntos de salida de agua por la acumulación de materiales sólidos arrastrados por el efecto de limpieza del peróxido de hidrógeno.

Agotado

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